MARSÉ, Juan; Últimas tardes con Teresa. Random House Mondadori, Barcelona, 1966.
“Últimas tardes con Teresa” es un retrato, poderoso y satírico, de la Barcelona de los años cincuenta, una época de convulsa vida estudiantil en la que las señoritas pijas jugaban al comunismo y las gentes que habitaban el Monte Carmelo andaban demasiado ocupados en subsistir como para andar preocupándose de los derechos del proletariado. Los universitarios agitaban panfletos y leían a Balzac a la luz del día y sucumbían a la música de verbena y la ginebra al calor de la noche, mezclados con los de su misma especie, cada cual en su lugar.
El dibujo que Juan Marsé hace de sus personajes es prodigioso y calculado. Desde ése Manolo, sinvergüenza de manual, de mal temple, algo rudo, casi violento, en constante pataleo para salir del barro de la clase obrera, encandilado por la luz de niña pija que emana Teresa. Teresita Serrat, niña bien, irremediablemente encaprichada del morbo del pobre. Y Maruja, la criada, sumisa y humilde como manda su posición. Más allá del retrato social y político, de la sátira escondida tras los rostros de sus protagonistas, “Últimas tardes con Teresa” es una historia de amor errado, condenado desde el principio, tan imposible como inevitable, surgido de las entrañas de dos seres que se necesitan más allá de los convencionalismos.
Una novela imprescindible, tan exigente con el lector como lo es consigo misma, una lectura obligada que sin embargo ha de leerse por devoción y amor a la lectura y, a ser posible, con cierto bagaje lector para afrontarla con la madurez que requiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario